Fue un día que nos levantamos con la fe puesta de que hoy empezábamos un nuevo caminar, con una persona que se había negado cuantas veces a ser apóstol, pero por dirigir una comunidad que había sido su vida los últimos once años, aceptaba, sin pedir nada a cambio.
Desde temprano esa mañana, empezaron a suceder cosas extrañas, llamadas de atención, algunos malos modos y al final ingresamos a uno de los salones del colegio. Hicieron su presentación un grupo de dinámica, basados en el alejamiento de algunos papas del equipo, y porque no se les llamaba y otras cosas más, que hoy, sería ideal que volvieran a hacer las mismas preguntas. Perdón y reconciliación sería el lema de este año….? Me pregunto…¿Cuál perdón? Y ¿Cuál es la reconciliación?...
Al poco tiempo de caminar por un trayecto lleno de obstáculos, nos dimos cuenta que ya habíamos olvidado el lema de este año. El perdón ya no existía, ni menos la reconciliación, ya que por cuentos de personas que ni siquiera vale la pena mencionar, simplemente se le pidió la renuncia a un coordinador por problemas particulares y que habían pasado hace una gran cantidad de años y para más, que no tenía ninguna connotación pertinente a los días de ese entonces….¿Perdón y Reconciliación?.....Poco a poco, nos hemos ido alejando de ese entorno y pienso a ciencia cierta. que el capítulo de la gran comunidad de antaño, ya dejó de ser el sitio que con ansias esperábamos que llegara el día en que compartíamos, nos dábamos un abrazo fraterno, nos olvidábamos de los problemas, resolvíamos, y prometíamos que el próximo Jueves nos encontramos. Hoy amigos, escasamente nos saludan de mano, solo por el hecho de no estar de acuerdo con el camino que lleva la comunidad. El camino estaba claro, seríamos los mejores esposos, los mejores papás, hoy, y con el tiempo seguramente, ni siquiera se acordaran del proyecto que había para la familia, sólo habrá que rezar, rezar rezar….
ACTIVIDADES MARZO 2018
Hace 7 años
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