jueves, 22 de julio de 2010

A CONSIDERAR

EPE como toda organización integrada por hombres, presenta en el tiempo un desgaste natural. Normalmente, los objetivos que persigue esta organización católica – laica, vive procesos de cambios que de una u otra forma, va marcando el diario vivir de sus integrantes.

Las motivaciones, las emociones, las experiencias de vida, la forma de enfrentar los problemas, la participación, la comunicación, el compromiso, la moralidad, la solidaridad, la hermandad, son algunas de las variables que deben retroalimentarse permanentemente. Pero, cuando se comienza a visualizar falencias, fisuras, desmotivación, etc., hacemos un alto para preguntarnos…

¿Qué esta pasando?
¿Por qué está ocurriendo esto?
¿Cuáles son las motivaciones para actuar así?
¿Qué me lleva a tomar está actitud?
¿Qué se está haciendo mal para corregir?

Al responder estás preguntas, seguramente saldrá a relucir la gran pregunta que a diario debemos hacernos, pero que dejamos de practicar por distintos motivos y preferimos acatar sin buscar las herramientas que nos permita debatir con altura de miras y dar solución real a aquellas situaciones de quiebre que las sabemos pero no queremos afrontar.

¿Qué me esta pasando?

El ser humano, por definición es un ser muy complejos, más aún, cuando nos vemos enfrentado a múltiples situaciones en el ámbito familiar, laboral y social, muchas veces no reaccionamos en forma racional, más bien, reaccionamos en forma visceral, exteriorizando nuestro real comportamiento humano. Esto se da porque nos cuesta cuestionarnos…

¿Yo sé escuchar?
¿Mi comunicación con los demás es la ideal?
¿Se plantear mis dudas, mis inquietudes, mi malestar?
¿Tengo capacidad de equilibrar mis emociones?
¿Demuestro mis preferencias en desmedro de los demás?
¿Me considero un buen líder o guía para mi familia, compañeros de trabajo o amigos de comunidad?
¿Puedo prejuzgar a un familiar, compañero de trabajo o hermano de comunidad, cuando tenga o no tenga todos los antecedentes del problema?
¿Es bueno reconocer mis debilidades cuando no tengo la capacidad y la fortaleza para dirigir un grupo?

Seguramente, que si buscamos las respuestas a estas interrogantes, en un debate de respeto, con un espíritu noble de buscar la solución o soluciones a nuestro caminar en esta comunidad, lograremos en conjunto dar solución y buscar a los mejores para que sirvan de guía a este equipo.

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